El día que conocí al Papa Francisco: Dos horas de paz excepcional
- Mapy Rodríguez Garza

- 26 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 mar
Participar en el XI Congreso Internacional Tomista en Roma fue una experiencia que marcó un antes y un después en mi vida. Más allá de las enseñanzas y debates teológicos que me enriquecieron, hubo un momento que jamás imaginé poder vivir: la oportunidad de encontrarme frente a frente con el Papa Francisco. En este blog, te invito a recordar conmigo este encuentro excepcional, compartirte las reflexiones que surgieron, y mostrarte la forma en que este encuentro renovó mi compromiso con la enseñanza de la Fe.

Ese día fue extraordinario. La única forma en que puedo describirlo es haber experimentado el Cielo en la Tierra… o al menos, así imagino que se vive.

En el 2022 asistí al XI Congreso Tomista Internacional en Roma. Como parte del congreso, los asistentes tuvimos la oportunidad de acudir a una audiencia privada con el Santo Padre. El jueves 22 de septiembre por la mañana se organizó una Misa en la Basílica de San Pedro, para después, escuchar y saludar al Papa Francisco.
Al terminar la Misa fuimos guiados desde la Basílica hasta la Sala Clementina de los Palacios Pontificios. Atravesamos jardines, corredores y escaleras. Todo era majestuoso. Cruzar una de las puertas de la sala de audiencias privadas fue entrar en un espacio diferente. Mi emoción era grande, mi corazón palpitaba con fuerza... todo era nuevo.

Logré sentarme en la cuarta fila y en la espera admiré los frescos renacentistas El Martirio de San Clemente de Paul Bril, y la Alegoría del Arte y la Ciencia de Cherubino Alberti. A mi lado, un sacerdote dominico y un teólogo laico compartían la misma emoción… y una gran paz.
El Santo Padre entró por una puerta lateral, y su presencia llenó la sala de audiencias. Los organizadores le habían preparado un discurso escrito, pero él lo dejó a un lado: ¡así es nuestro Papa Francisco! Él habla con el corazón. Con voz clara y firme, animó a los teólogos a profundizar más en las enseñanzas de Tomás de Aquino, y a actualizar y a contextualizar el vocabulario de su teología para encontrar respuestas a los desafíos de nuestro tiempo. Las palabras del Santo Padre tenían gran autoridad, y sobre todo, una ternura enorme.

Luego llegó el momento de saludarlo. Mi corazón palpitaba con una fuerza serena. Tenía tanto que decirle… y solo pude decir en español: —¡Gracias, Padre! Él me miró a los ojos, me respondió con su sonrisa tierna, y apretó mi mano con firmeza.
Tomé el Rosario que el mayordomo ofrecía a cada uno y, en ese momento, entendí lo que acababa de ocurrir: ¡Estuve frente al Papa Francisco! Mis ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas de gratitud, de emoción... y de algo nuevo.
Cuando Francisco terminó de saludar a los asistentes, con la misma sonrisa y atención para cada uno, él mismo giró su silla, se tomó la foto oficial de la reunión, nos bendijo... y se retiró para presidir la siguiente audiencia. ¡Nuestro Papa quiere llegar a todos!
Para mí fueron dos horas en el Cielo. O mejor dicho, así imagino que se vive el Cielo: con una paz serena, con certidumbre, y con el amor de un Padre que nunca deja de mirarnos.
A finales del 2024 inicié el proyecto UnderstandingFe con el propósito de hacer accesible la riqueza de la teología Católica Cristiana. Si deseas profundizar en tu fe, de una forma sencilla y a tu ritmo, te invito a explorar mis cursos en línea haciendo click en el botón de abajo. ¡Gracias por continuar profundizando en tu Fe y desear entender un poco más la belleza que contiene nuestra doctrina!





Comentarios